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En el epicentro del mundo fungícola: Zibo 2025

En el epicentro del mundo fungícola: Zibo 2025

Representamos a Latinoamérica en el Congreso Internacional de Hongos más relevante del año. Lo que vimos, lo que aprendimos y las preguntas que nos trajo de regreso.

Hay experiencias que funcionan como espejos: te muestran, de golpe, la dimensión real de lo que estás construyendo y la escala de lo que todavía queda por recorrer. El Congreso Internacional de Hongos en Zibo fue exactamente eso para nosotros.

En 2025, Mushfarms tuvo el privilegio de participar en uno de los encuentros científicos y técnicos más relevantes del sector fungícola mundial. La ciudad de Zibo, en la provincia de Shandong —a pocas horas de Beijing—, fue sede de un evento que reunió a investigadores, productores, empresas y especialistas de distintos países en torno a una pregunta común: ¿hacia dónde va el futuro del cultivo de hongos?

Que Chile —y Mushfarms como representante— estuviera en esa sala no fue casualidad. Fue el resultado de un proceso activo de búsqueda de conocimiento, de tender puentes con la industria global y de entender que, si queremos construir algo que no existe en nuestra región, necesitamos saber exactamente qué está pasando en los lugares donde esta industria ya tiene décadas de madurez.

 


 

El escenario

Zibo: una ciudad construida

alrededor de los hongos

Para quien no conoce la geografía fungícola de China, Zibo puede parecer una ciudad industrial más entre las muchas que pueblan la llanura nororiental del país. Pero en el mundo de la producción de hongos, el nombre de esta ciudad tiene un peso específico muy distinto. La región de Shandong, de la que Zibo forma parte, concentra una fracción significativa de la producción comercial de hongos de China, el mayor productor del mundo con más del 70% del volumen global.

Llegar a Zibo como parte de una delegación internacional en el contexto del congreso fue una experiencia que va más allá de lo académico. La ciudad misma habla el idioma de la industria: infraestructura de procesamiento, redes logísticas construidas en torno a la producción, y una cultura empresarial en la que los hongos no son un nicho, sino un sector económico de primer orden.

El congreso reunió durante varios días a participantes de distintos países, incluyendo India, Estados Unidos, Portugal, Rusia, China como anfitrión y Chile, representado por nosotros, Mushfarms. La diversidad de orígenes era en sí misma informativa: cada delegación llegaba con sus propias condiciones de producción, sus propias especies prioritarias y sus propios desafíos técnicos. Lo interesante era encontrar las coincidencias.

Estar en una sala donde investigadores de cuatro continentes debaten sobre las mismas variables que nosotros enfrentamos en nuestros cultivos te confirma que los problemas del sector son universales, aunque las soluciones deban ser locales.

— Equipo Mushfarms · Zibo, 2025

El programa

Los temas que movieron

el debate global

El congreso no fue un evento de difusión básica. Los temas abordados reflejaban la madurez de una industria que ya superó las preguntas de si es posible cultivar ciertos hongos y se enfrenta ahora a preguntas más complejas: cómo hacerlo mejor, más barato, más sostenible, y en qué dirección avanzar.

01

Nuevos compuestos bioactivos en especies específicas

Estudios recientes sobre la presencia y concentración de polisacáridos, triterpenos, ergotioneína y otros compuestos funcionales en especies menos estudiadas. Una ventana abierta hacia el mercado nutraceutical y farmacológico.

02

Domesticación de especies silvestres con fines comerciales

Avances en la selección genética y adaptación de especies que hasta hace poco solo existían en estado silvestre. El caso de la Morchella fue mencionado específicamente en este contexto, junto a otras especies de alto valor.

03

Suplementación en cultivos: rentabilidad a gran escala

Un debate técnico y económico sobre si la adición de suplementos al sustrato —que aumenta rendimientos— justifica su costo en producción intensiva. Los resultados presentados fueron más matizados de lo que muchos esperaban.

04

Inteligencia artificial en la producción comercial

Sistemas de monitoreo y control basados en IA para optimizar temperatura, humedad, CO₂ y detección temprana de contaminantes. La proyección a futuro apunta a cultivos con mínima intervención humana en la toma de decisiones operativas.

05

Sostenibilidad y economía circular en el sector

Uso de sustratos residuales de la agroindustria, gestión de subproductos post-cosecha y reducción de huella hídrica. Un tema impulsado especialmente por la delegación europea.

06

Tendencias de consumo global y nuevos mercados

Análisis de la demanda creciente en mercados occidentales, el boom de los hongos funcionales en el mercado de suplementos y la oportunidad que representa para productores de regiones emergentes.

Nuestro punto de mayor interés

  • La domesticación de especies silvestres fue la sesión que más nos afectó directamente. Escuchar a investigadores de distintos países describir sus dificultades con el micelio de Morchella —exactamente los mismos desafíos que enfrentamos nosotros— fue, al mismo tiempo, tranquilizador y estimulante. No estamos solos en este camino.

  • La sesión de IA aplicada al cultivo nos abrió una perspectiva que todavía no habíamos integrado del todo en nuestra planificación: la automatización del monitoreo como herramienta para reducir la variabilidad humana, uno de los factores de error más difíciles de controlar.

  • El debate sobre suplementación nos obligó a revisar algunos supuestos propios sobre la relación entre inversión en insumos y rendimiento real, especialmente en contextos donde el volumen todavía no alcanza escala industrial.

 


 

La visita más impactante

50 millones de kilos al año:

cuando la escala vuela la mente

Entre las actividades del congreso, una de las más esperadas era la visita a planta de la mayor empresa productora de hongos de la región. Nada en los números que habíamos leído podía prepararnos del todo para lo que encontramos.

50.000.000

kilogramos de hongos frescos al año

Equivale a 140.000 kilos frescos producidos cada día, sin interrupciones. Una operación de una magnitud que pone en perspectiva absolutamente todo lo que considerábamos "producción a gran escala".

Recorrer las instalaciones fue una experiencia casi cinematográfica. Nave tras nave de cultivo controlado: humedad, temperatura y concentración de CO₂ monitoreadas por sistemas automatizados en tiempo real. Cientos de miles de bolsas de sustrato inoculado en diferentes etapas de su ciclo, coordinadas como engranajes de una máquina de precisión. Líneas de cosecha y procesamiento donde el producto pasa de la cama de cultivo a la cámara de frío en cuestión de minutos.

Lo que más nos impresionó no fue el volumen en sí —aunque los números son, efectivamente, alucinantes— sino la ingeniería organizacional detrás de esa consistencia. Producir 140.000 kilos diarios no es multiplicar por 140.000 lo que hace un pequeño cultivador. Es un sistema completamente diferente, con lógicas de gestión, control de calidad, manejo de inventario y trazabilidad que representan décadas de iteración y perfeccionamiento.

Salir de esa visita con la cabeza ordenada era difícil. Salir con preguntas nuevas, inevitable.

 


 



Latinoamérica en el mapa

fungícola mundial

Una de las constataciones más claras del congreso fue que América Latina está prácticamente ausente del mapa global del cultivo especializado de hongos. No como juicio negativo, sino como descripción objetiva: mientras Asia, Europa y Norteamérica llevan décadas construyendo infraestructura, conocimiento y mercado, nuestra región recién empieza a despertar a este sector.

Eso tiene dos lecturas posibles. La primera, que estamos muy atrasados. La segunda —y es la que nos mueve— que tenemos un espacio enorme por construir, sin la inercia de estructuras antiguas que corregir, con libertad para aprender de los errores ajenos y con condiciones naturales que en algunos casos pueden representar ventajas genuinas.

Ser la única empresa latinoamericana en ese congreso no fue una anécdota. Fue un recordatorio de la responsabilidad que conlleva estar donde otros todavía no están: la de traer ese conocimiento a casa, adaptarlo, y usarlo para construir algo que tenga impacto real en la región

Cierre

De Zibo a casa:

más hambre, no menos

Si hay una sensación que resume lo que fue el congreso de Zibo, es esta: volvimos con más hambre. No con la ingenuidad del principio —esa también es necesaria, pero es otra cosa— sino con el tipo de ambición que nace de entender la escala real del desafío y elegir enfrentarlo de todas formas.

Vimos lo que es posible cuando una industria tiene décadas de inversión, investigación y escala. Escuchamos a científicos de primer nivel debatir los mismos problemas que nos quitan el sueño en nuestros propios cultivos. Caminamos por naves de producción que procesan en un día lo que nosotros producimos en años. Y en lugar de abrumarnos, nos ordenó.

Porque la pregunta no es si Latinoamérica puede tener una industria fungícola de clase mundial. La pregunta es quién va a construirla. Y nosotros ya decidimos que queremos ser parte de esa respuesta.

El congreso de Zibo fue un capítulo. El próximo lo escribimos desde nuestra propia tierra.